Wesner en la apertura

Wesner en la apertura de sesiones: «No vamos a cambiar humanidad por contabilidad»

Wesner en la apertura de sesiones: «No vamos a cambiar humanidad por contabilidad», en un discurso marcado por la defensa del tejido productivo y una fuerte crítica al modelo de ajuste, el Intendente de Olavarría trazó la hoja de ruta para su gestión, priorizando la sensibilidad social ante la caída de los recursos municipales.

En la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, el Intendente Maximiliano Wesner pronunció un discurso que funcionó tanto como diagnóstico de situación como declaración de principios. Con un tono que osciló entre la preocupación técnica y la firmeza política, el jefe comunal dejó en claro que, aunque los números aprieten, su gestión no utilizará el ajuste como única herramienta de gobierno.

El «Déficit de Humanidad» como límite

La frase más potente de la jornada fue, sin duda, la negativa a «cambiar humanidad por contabilidad». Wesner reconoció la importancia del orden fiscal, pero estableció un límite ético: el déficit social. Para el intendente, la gestión de las cuentas públicas debe ser un medio para el bienestar y no un fin en sí mismo que termine por asfixiar a los sectores más vulnerables.

Los números de la crisis: El impacto en la «Piedra»

Uno de los puntos más críticos de la alocución fue la revelación de datos concretos sobre la salud financiera del municipio. Wesner detalló una caída alarmante en los ingresos:

Impuesto a la Piedra: Una baja sostenida del 24% en los últimos dos años, lo que refleja el parate en la industria cementera y de la construcción.

Coparticipación: Una pérdida estimada en más de 10.000 millones de pesos en el mismo periodo.

Comercio Local: El intendente vinculó directamente la pérdida del poder adquisitivo del salario con la caída de ventas en los negocios de cercanía, desde el microcentro hasta los barrios periféricos.

«Cada persiana que se baja en un comercio o cada puesto de trabajo que se pierde en la construcción es una señal que no podemos ignorar», sentenció el mandatario.

Defensa del modelo productivo

Wesner fue enfático al advertir sobre los riesgos de la apertura de importaciones, calificándola como «pan para hoy y hambre para mañana». Su discurso puso en valor el «saber hacer» de la industria olavarriense, argumentando que cuando una Pyme cierra, no solo se pierde rentabilidad, sino también identidad y capacitación calificada.

Una visión de futuro: Salud y Emprendimiento

Pese al escenario adverso, el mensaje final buscó inyectar optimismo. El intendente se comprometió a:
1. Recuperar el sistema de salud: Volver a posicionar a Olavarría como el faro sanitario de la región.
2. Impulsar nuevos perfiles: Fomentar que los jóvenes elijan la ciudad para desarrollar proyectos tecnológicos y productivos.
3. Inversión en infraestructura escolar: Garantizar condiciones dignas para la formación de las próximas generaciones.

El discurso de Wesner no fue solo un balance de caja; fue una toma de posición política en un escenario nacional polarizado. Al poner «el trabajo, la producción y la gente» por encima de las planillas de cálculo, el intendente busca blindar a Olavarría del impacto de la crisis, apostando a la solidaridad comunitaria y a la responsabilidad administrativa como sus principales banderas de resistencia.

Por Agostina Monteleone 

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