Una FIO que atrae más allá de las fronteras
Una FIO que atrae más allá de las fronteras, ingresantes de Ushuaia, Mendoza, Santa Cruz y Bolivia.
Julieta, Brisa, Tomás, Adrián y Joel no solo acaban de estrenar su ingreso a la Facultad de Ingeniería sino que además buscan hacer base en una ciudad que no es la propia. Llegaron con la mochila repleta de expectativas y motivaciones. A un paso de terminar el Curso Introductor cuentan en primera persona cómo ha sido este desembarco.
Vienen de otras geografías más próximas al Desierto de Atacama, la Cordillera de los Andes, la Patagonia o «el fin del mundo». Sin embargo, tienen un denominador común: su desembarco en la Facultad de Ingeniería de Olavarría. Son Julieta, Brisa, Tomás, Adrián y Joel, cinco entre más de 300 ingresantes que llegaron al complejo universitario con una mochila repleta de expectativas y motivaciones. En el tramo final del Curso Introductor, cuentan cómo han sido estas ocho semanas en las que se apropiaron de nuevos saberes pero también de nuevos vínculos.
Joel Martínez Acchura llegó de Bolivia dispuesto a hacer la tecnicatura en Electromedicina, guiado por un médico conocido. “Investigué la carrera y me resultó interesante ver cómo aplica en hospitales y las oportunidades de trabajo que hay”, plantea el joven que nació en Salta pero desde muy chico vivió en Tarija, provincia Gran Chaco-Yacuiba.
Una FIO que atrae más allá de las fronteras, -el primer paso fue googlear dónde estaba la FIO y el segundo, contactar a un familiar de Buenos Aires que lo orientó hasta Olavarría para preinscribirse. “Siento que va ser muy nuevo e interesante para mí, porque nunca escuché esta carrera”, dice con entusiasmo y muy asombrado por las dimensiones de la Facultad.
“Voy a estudiar Ingeniería Química porque es una carrera que no se encuentra en Ushuaia y considero que me desenvolvería bien ya que me gustan la matemática, física y química”, comenta Julieta Martínez, llegada desde el sur más al sur. Tiene 17 años y vivió en Olavarría fugazmente, de pequeña. Tenía presente la FIO a partir de “amigos de mi familia que me la recomendaron mucho y ayudaron a obtener información”. Su intención es llevar al día las materias y hacer amistades en un complejo universitario que le resulta “muy bonito, me gusta que cada carrera tenga su departamento y las aulas, pasillos, el comedor…todo en muy buenas condiciones”.
Tomás Denk también pertenece a la Patagonia. Tenía 5 años cuando su familia se instaló en Pico Truncado, Santa Cruz, por cuestiones laborales. Volvió a Olavarría hace 2 meses para cursar Ingeniería Civil con cierta “experiencia haciendo planos” y el “comentario de familiares de que había una facultad muy buena acá”, apunta el joven de 19 años.
Una FIO que atrae más allá de las fronteras, “Mi sueño es poder recibirme y trabajar de lo que me gusta”, admite Brisa Toledano, una mendocina que se anotó en la Licenciatura en Tecnología de los Alimentos, carrera que no conocía pero que despertó su interés.
Adrián Flores Vidal también es de Bolivia. Se anotó en Ingeniería Civil interesado en “aprender cálculos de estructuras metálicas” a 2.800 kilómetros de su tierra natal. Vive en Olavarría desde hace cuatro años, en medio de una decisión que resultó muy desafiante a nivel familiar pero también personal para este joven de 19 años que habla el quichua a la par del español.
Vínculos que cuentan
Una FIO que atrae más allá de las fronteras, Tomás Denk no disimula las “muchísimas expectativas” que tiene, ubicando entre sus prioridades “ganar experiencia, crecer a nivel personal y a la par de mis compañeros. Estamos todos en la misma, acostumbrándonos a todo esto que es nuevo”.
La FIO “me encanta, es un espacio acogedor para estudiar con amigos. Los docentes son muy buenos, se acercan a explicarte. Mis compañeros son amables y ayudan, es mutuo”, observa Joel Martínez Acchura, en la recta final del Ciclo Introductor. Las clases le resultan interesantes, especialmente en matemática, donde “podemos escuchar cómo explican los temas y resolver ejercicios”. También observa el perfil social de la Universidad que tiene un “comedor que nos ayuda mucho en lo económico”.
Julieta Martínez coincide: “Los profes vienen con la mejor energía y eso hace que las clases sean más llevaderas. Siempre tratan de solucionar las dudas que van surgiendo” al igual que entre pares donde “nos ayudamos para entender lo difícil de la clase y no sentir que estamos ´atascados´”. Tomás apunta que “hay predisposición en los profesores y el equipo directivo. Intentan estar muy presentes y eso para nosotros es muy importante”.
A Brisa las instalaciones de la FIO le resultan “muy agradables” tanto por el “espacio físico como por el acompañamiento del grupo de docentes y directivo. Quiero destacar a María Inés Berrino (coordinadora del área de Orientación Vocacional y Ocupacional) que siempre está al pendiente de cualquier duda, informando de todo”.
Estar en carrera
Joel sueña con dedicarse al cuidado de la salud desde el punto de vista de la tecnología sanitaria y “ser independiente, poder tener mis propias pertenencias con mis ganancias, disfrutar de ellas y que mis padres estén orgullosos de mí”.
“Detrás de los productos que cotidianamente consumimos está la ingeniería química supervisando su producción”, argumenta Julieta, decidida a convertirse en un eslabón de esa cadena productiva. Plantea que “no es una carrera estudiada por muchas personas, como ocurre con medicina o abogacía, pero hay muchas industrias en las que la ingeniería química es requerida”.
Tomás planea “disfrutar este proceso lo más que pueda, sin arrepentirme de nada y aprender de todo lo que viva en el transcurso de mi carrera y recibirme” para “disfrutar con mi familia que es lo que más amo en el mundo”.
Por su parte, Brisa cuenta que conocía la Facultad de Ingeniería “solo por fuera y a través de la página online supe qué carreras había”. Tiene 21 años y lleva un par de meses en Olavarría. En su horizonte, la expectativa es “aprobar el curso de ingreso” para luego “dedicar todo el tiempo que pueda a la carrera”. Igual que Adrián, quien además se autodefine como “un emprendedor” y, de cara al futuro, no duda proyectarse acorde a “las incumbencias que tiene la ingeniería” sin ningún tipo de dificultades.
