Radiografía de una transición vial histórica: El impacto del nuevo concesionario de las rutas 3, 205 y 226 y el debate por los peajes en la región

Por Redacción Portal Urbano

A menos de dos semanas del traspaso de la primera gran licitación vial de la era Milei, el inicio de las tareas de repavimentación y bacheo exhiben un volumen de equipamiento y personal técnico inédito para la región. El nuevo esquema de gestión privada, enmarcado en el ambicioso programa de la Red Federal de Concesiones, prioriza la recuperación urgente de la transitabilidad segura en los puntos más críticos de la infraestructura bonaerense y marca el rumbo de una transformación estructural definitiva.

Cinco plantas asfálticas encendidas en simultáneo en puntos clave de la provincia (Cañuelas, Tandil, Balcarce, Tapalqué y Coronel Dorrego). Cuatro frentes de obra atacando de inmediato los kilómetros más críticos.  Un importante despliegue de equipo pesado; motoniveladoras, terminadoras, fresadoras, rodillos y compactadores vertiendo asfalto sobre la calzada, acompañados por un despliegue de personal vial que no se registraba en la región desde hacía décadas. Esta es la postal que esta redacción pudo constatar en el territorio a tan solo 9 días de que la empresa Corresur SA (el consorcio integrado por Concret Nor, Marcalba, Pose y Coarco) asumiera formalmente el control del corredor.

Para los usuarios habituales de las Rutas Nacionales 3, 205 y 226, acostumbrados a romper neumáticos, esquivar huellas profundas y transitar bajo el desamparo de la falta de iluminación, la velocidad de los trabajos marca un quiebre absoluto con la inercia del pasado. Lo realizado en poco más de una semana supera la actividad visible de los últimos diez años, abriendo el debate de cómo impactará este nuevo modelo en el mapa de peajes de la región.

Dos décadas de abandono: El balance de las concesiones anteriores

Para entender el asombro de los conductores ante el despliegue actual, es necesario revisar los antecedentes. En los últimos 20 años, el corredor sur-atlántico bonaerense atravesó sucesivas mutaciones institucionales —de consorcios privados tradicionales a las fallidas Participaciones Público-Privadas (PPP) de 2018, terminando en la reciente etapa de administración estatal de Corredores Viales S.A.— sin que se tradujeran en obras estructurales duraderas.

Durante las últimas dos décadas, las intervenciones en tramos clave como Azul-Olavarría, Tandil o Balcarce se limitaron casi con exclusividad a tareas cosméticas: bacheos superficiales con asfalto en frío que cedían ante la primera lluvia y la presión del tránsito pesado, corte de pasto esporádico y pintura de demarcación que se borraba a los pocos meses. El colapso del sistema ferroviario de cargas transfirió la totalidad de la logística del agro y la piedra hacia las rutas, acelerando un desgaste estructural que nunca fue compensado con inversiones de fondo, dejando trazas obsoletas frente al volumen de tránsito actual.

El pliego exigente: Lo proyectado para los próximos 4 años

A diferencia de los esquemas deficitarios anteriores sostenidos con subsidios públicos, la actual Red Federal de Concesiones opera bajo el riesgo e inversión 100% privada. En esta primera etapa que ya está en marcha, Corresur SA tiene la obligación de recuperar de manera inmediata la transitabilidad segura en 431 kilómetros prioritarios de una red total que abarca 1.325 kilómetros.

De acuerdo con las metas del pliego de bases y condiciones y los planes técnicos presentados para los próximos 4 años, el cronograma de inversiones se divide en fases estrictas:

  • Año 1 (Fase de Mitigación Inmediata): Concentración absoluta en bacheo profundo, fresado de deformaciones de calzada, sellado de fisuras, reconstrucción completa de banquinas erosionadas y renovación total de la señalización vertical y horizontal para asegurar velocidades de circulación seguras (80 km/h para camiones y 100 km/h para vehículos particulares).
  • Años 2 a 4 (Obras Estructurales): Repavimentación integral de tramos troncales, ejecución de terceras vías en sectores de serranía con alta densidad de camiones (como en la RN 226), ensanches de calzada y remodelación de nudos viales críticos y rotondas de acceso a localidades para reducir la siniestralidad.

El Gobierno Nacional ya se prepara para licitar la segunda etapa de rutas viales bajo este mismo régimen, apuntando a tener toda la red federal concesionada bajo el nuevo sistema para el mes de octubre.

La voz de la región y la reconversión de El Dorado, Vasconia e Hinojo

El sacudón operativo coincide con la reconfiguración tecnológica de las estaciones de peaje, un tema que domina la agenda de los zonales. En las cabinas de El Dorado (RN 226), Vasconia (RN 226) e Hinojo (Partido de Olavarría), Corresur aplicó un incremento tarifario inicial del 19,14% (llevando la Categoría 1 a $1.787,10) acoplado a una medida drástica: la eliminación definitiva del cobro en efectivo.

Esta transición hacia el sistema dinámico o electrónico generó resistencias lógicas, particularmente expresadas por los vecinos de localidades como Cachari, preocupados por los costos de la movilidad diaria y las adaptaciones obligatorias.

Ante las consultas pertinentes, desde la Dirección Nacional de Vialidad ratificaron que el organismo estatal mantendrá una postura técnica firme: solo se certificarán futuras actualizaciones tarifarias contra la demostración empírica de las obras terminadas que figuran en el pliego.

Comparativa histórica: Un inicio sin precedentes

Con el objetivo de agilizar el tránsito y eliminar las demoras históricas, las antiguas estaciones de peaje atraviesan una reconversión gradual hacia vías exclusivas de TelePASE y vías canalizadas, equipadas con tótems de pago digital para la validación mediante códigos QR y tarjetas contactless. Esta modernización tecnológica se complementa con un incremento sustancial de móviles de seguridad vial asignados a la totalidad del corredor. Si bien este esquema automatizado optimiza los tiempos y reduce la necesidad de recaudación manual en ventanilla, la compañía se encuentra en un importante proceso de reasignación de personal en puestos estratégicos de supervisores, soporte , centros de atención al usuario y asistencia en ruta; sumando además personal de ayuda en vía para facilitar la transición y explicar a los usuarios que aún no posean TelePASE cómo utilizar la nueva tecnología de tótems que serán instalados en cada una de las estaciones que componen la compañía.

En principio, de no contar con el dispositivo pegado en el parabrisas, se podrá optar por abonar con los medios digitales detallados, pero con la particularidad de que el valor de la tarifa se duplicará al utilizar este tipo de pagos.

Para dimensionar el impacto de estos 9 días de gestión, el contraste con los inicios de concesiones previas resulta esclarecedor:

Concesión / PeríodoModelo de GestiónComportamiento en los primeros días / meses
Privatizaciones de los 90Consorcios PrivadosLa prioridad absoluta inicial fue la instalación de cabinas y la recaudación del peaje de choque. Las obras estructurales de pavimento demoraron entre 6 y 18 meses en arrancar debido a la especulación financiera de los flujos de caja iniciales.
PPP (Participación Público-Privada – 2018)Consorcios de EmpresasEl arranque se diluyó por completo en gestiones administrativas para conseguir avales bancarios externos. En las Rutas 3 y 226, las obras fueron inexistentes durante el primer año y los contratos terminaron rescindidos por parálisis total.
Corredores Viales S.A. (Etapa Estatal Reciente)Empresa PúblicaLa transición fue meramente burocrática para mantener las cabinas funcionando. La lentitud de las licitaciones estatales hizo que el bacheo demorara meses en adjudicarse, agravando el estado de abandono en Azul y Olavarría.
Corresur SA (Julio 2026)Concesión Privada sin SubsidioDespliegue operativo inmediato (9 días). Encendido simultáneo de 5 plantas asfálticas propias y maquinarias pesadas trabajando desde el primer minuto en cuatro frentes viales para recuperar transitabilidad urgente.


A pesar del histórico y justificado escepticismo de los conductores bonaerenses tras décadas de abandono, baches e inseguridad vial, la nueva concesionaria ha pateado el tablero con un despliegue logístico sin precedentes: en apenas nueve días, y gracias a su propia red de plantas asfálticas, ha volcado más asfalto y personal en los focos críticos que lo visto en los últimos diez años.

Aunque persisten focos de tensión como el conflicto en Cacharí, este arranque demoledor rompe con los viejos y lentos «periodos de diagnóstico» para imponer un ritmo vertiginoso que promete transformar el corazón productivo de la provincia.

Si esta velocidad crucero se consolida como la norma de los próximos cuatro años, estaremos ante un verdadero cambio de paradigma donde la desconfianza finalmente muerda el polvo; una gesta de infraestructura que demuestra que, cuando hay voluntad y rugen las máquinas, las penurias del pasado pueden transformarse, de una vez y para siempre, en el pavimento firme sobre el cual se construye el futuro de la región.

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