Clara como el agua

diciembre 12, 2018 15:23

Un recorrido por la carrera de Araceli Orifici, ingeniera por vocación e inquieta por naturaleza.

Los primeros trabajos de Araceli Orifici en el campo profesional fueron dibujando planos. Hoy, 25 años después, ha recorrido un largo camino que la llevó a sentarse en un puesto gerencial de Obras Sanitarias de Olavarría y volver a las aulas de una manera muy particular. Esta mujer recibida de Ingeniería en Construcciones y Civil, recordó su paso por la FIO, sus épocas de docente y expresó que volvería a dar clases en un futuro.

Araceli confesó que siempre le gustó la profesión “porque vi como mi papá levantó nuestra casa y eso me encantó. Además me gustaba mucho la matemática”, agregó. Cuando le contó a su padre –recordó- no le gustó mucho porque consideraba que era una profesión de hombres, pero al poco tiempo se le pasó, y hasta le regaló su primer casco de protección. Su hermana más grande también estudió en la Facultad de Ingeniería de la UNICEN, pero Ingeniería Química. Y ahora es su hijo mayor que quiere seguir por ese camino.

Su primera inspiración fue su mamá, que era perito mercantil aunque nunca ejerció. “Siempre estuvo apoyando a sus hijas. Nos estimuló mucho la curiosidad”, remarcó sobre ese gen ingenieril que anda por la familia.

La primera experiencia laboral de Araceli fue en el estudio de compañeros de carrera que se habían graduado antes. Así se especializó en planos y expedientes municipales. También trabajó con el arquitecto Bidé y luego con una agrimensora, mientras seguía dibujando para otros profesionales desde su casa. En esa época, Coopelectric abrió la convocatoria para un ingeniero sanitarista. “Yo había cursado una materia sobre contenidos sanitarios, pero igual mandé el CV”, contó. Le hicieron la entrevista y en abril del 97’ empezó a trabajar en la Cooperativa como dibujante técnico, por su habilidad con el programa Autocad. “Fui demostrando que tenía ímpetu, que tenía ganas de trabajar y de hacer cosas. Fui progresando y ahora soy subgerente general del servicio de Obras Sanitarias”, remarcó con orgullo.

La ingeniera sostuvo que le gusta mucho la docencia, y que incluso llegó a dar clases en la FIO, pero dejó cuando uno de sus hijos enfermó de gripe A. “En ese momento no era muy conocida, así que dejé uno de los trabajos”, dijo. Pero no se alejó completamente de las aulas: “Presenté un proyecto para hacer un video con material sobre el circuito del agua en Olavarría. Les gustó y empezamos a ir a diferentes escuelas”. Actualmente el proyecto de difusión sigue en marcha, y si puede, Orifici se para frente al aula para hacer lo que tanto le gusta, y poner en marcha su gran vocación por la enseñanza.

Mirando hacia adelante, Orifici alienta a los y las futuras profesionales de la Ingeniería a “salir a la calle”. Consideró que “cuando uno está estudiando quiere recibirse y terminar, entonces no vas a ver muchas obras. Yo tenía un profesor que decía cuando vayas a obra va a haber muchas cosas que no vas a saber y no tenés que decir ni no sé, ni pararte en una postura de alejarte porque no lo sabes, sino decir, bueno: cómo lo solucionamos”, recordó. Por último, confesó que cuando sus hijos sean más grandes le gustaría volver a la docencia, y seguro tendrá la misma energía que la del primer día que pisó un aula.

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