Violencia en el hospital

Violencia en el hospital: cruces políticos y chispazos en el Concejo por la crisis en la guardia pediátrica

Violencia en el hospital: cruces políticos y chispazos en el Concejo por la crisis en la guardia pediátrica, El Concejo Deliberante aprobó por unanimidad un proyecto de comunicación impulsado por La Libertad Avanza, pero el debate derivó en un fuerte cruce ideológico sobre la gestión local, la crisis social y el rol del gobierno nacional.

En una sesión atravesada por la tensión y los pases factura ideológicos, el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad un proyecto de comunicación impulsado por el bloque La Libertad Avanza, mediante el cual se manifiesta profunda preocupación ante los reiterados hechos de violencia registrados en el servicio de la guardia pediátrica del Hospital Municipal. Sin embargo, lejos de limitarse a un consenso formal, el debate en el recinto expuso miradas drásticamente opuestas sobre las causas profundas de la crisis sanitaria.


El diagnóstico libertario y la réplica del oficialismo

La concejal Luciana Islas (LLA) abrió el fuego al argumentar que la problemática no surge de una mera falta de recursos humanos, sino de una «ineficiente distribución, prevención de conflictos y una mala gestión» por parte del Departamento Ejecutivo municipal. Durante su exposición, recordó su paso por el hospital y la existencia de programas activos como Salud te escucha y el de calidad y seguridad, exigiendo medidas urgentes y un llamado imperativo a la empatía ciudadana.


La respuesta opositora llegó de la mano de la concejal Natalia Álvarez, quien acompañó el repudio categórico a cualquier acto de violencia física o verbal sobre el personal de salud, pero calificó la lectura libertaria como un «diagnóstico parcial y político». Álvarez retrucó con datos de carácter regional: «No podemos decir que es un problema de mala gestión cuando pasa en el 65 o 70% de las guardias de la provincia. Esto excede ampliamente al hospital local y abarca a toda la trama social que se viene desintegrando».


Recriminaciones nacionales y cruces de alto voltaje

El debate subió de tono cuando la discusión local rozó la escena nacional. Lucía Palacios endureció su postura al cuestionar la escala de agresividad verbal instalada desde el poder central y recriminó el rol institucional de sus pares opositores: «No somos un ciudadano más, somos legisladores con herramientas concretas. Si gestionan la nación, tranquilamente podrían buscar recursos y soluciones locales; pedir diálogo mientras el presidente dice barbaridades no quita responsabilidad».


La réplica de Luciana Islas no tardó en llegar, ironizando sobre las contradicciones del recinto: «Por un lado pedimos que no politicemos, y por el otro su propia compañera habla de Nación. Si sabíamos que ante un gobierno nacional opositor en el municipio no íbamos a poder, para qué nos postulamos».


Llamados a la cordura y al cuidado de lo público

En la misma línea, Marcelo Petehs intentó poner paños fríos al señalar que los conflictos interpersonales en las guardias

son de larga data y responden al choque constante entre la angustia de los familiares y la labor del personal médico. «La violencia en la sociedad no es nueva; no hagamos política partidaria con esto, porque viene de hace años y cada vez va en crecimiento», advirtió.


El cierre del debate estuvo a cargo de Guillermo Lascano, quien reflejó el malestar generalizado que dejó la discusión en el cuerpo legislativo: «Me siento incómodo. El proyecto tenía un solo espíritu: la preocupación por lo que viene sucediendo. Escuchar lo que se ha dicho genera incomodidad y bronca en la gente. Tenemos que elegir los debates y tener la responsabilidad de acompañar con el mayor de los respetos».


Con un final unánime pero cargado de asperezas políticas, el Concejo dejó en evidencia que la violencia en las instituciones sanitarias ya no es solo una urgencia operativa de gestión, sino el espejo de una fractura social y discursiva que repercute de lleno en la política local.

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