Un presupuesto de

Un presupuesto de «supervivencia» ante el retiro del Estado Nacional

Un presupuesto de «supervivencia» ante el retiro del Estado Nacional, en un escenario marcado por la parálisis de la obra pública nacional y la caída de la actividad minera, el Ejecutivo municipal envió al Concejo Deliberante un proyecto de 138 mil millones de pesos. El oficialismo apuesta a sostener la salud y el desarrollo social como prioridades absolutas.

El Palacio San Martín ya ha trazado su hoja de ruta para el 2026. Bajo la presentación de Federico Aguilera, el Departamento Ejecutivo Municipal (DEM) remitió un presupuesto que asciende a los $138.280.900.000, un número que, más allá de la frialdad de las cifras, esconde una radiografía política compleja: el desafío de gestionar una ciudad industrial sin el auxilio de la Casa Rosada.

La «Provincialización» de la gestión local

El dato político más fuerte que arroja el proyecto es el «Cero» absoluto en inversión con fondos nacionales. Aguilera fue tajante: el municipio se hará cargo de sus responsabilidades con recursos propios y, eventualmente, provinciales.

Esto se refleja en la arquitectura del gasto:

Salud y Seguridad como escudo: El área de Conducción Superior se lleva el 39% del presupuesto ($54.500 millones), reafirmando que el sistema de salud pública local sigue siendo la columna vertebral y el mayor desafío financiero de Olavarría.

Contención Social: Con un 13% destinado a Desarrollo de la Comunidad, el gobierno local busca blindar la asistencia social, la cultura y el deporte en un contexto de retracción económica.

El «Impuesto a la Piedra»: El termómetro de la crisis

La nota amarga del presupuesto la da el Derecho de Explotación de Canteras. Lo que históricamente fue el motor de la obra pública olavarriense, hoy muestra las esquirlas de la crisis nacional.

Según el informe, la caída de la obra pública nacional durante 2024 y 2025 impactó de lleno en el sector cementero. Las 2,5 millones de toneladas declaradas hasta octubre de 2025 representan una «gran caída» de recursos propios. El oficialismo estima que, de haberse mantenido los niveles de producción de 2023, la ciudad contaría con $5.000 millones adicionales para obras.

Obra Pública: El esfuerzo por la capilaridad

Pese al recorte, el municipio proyecta $16.260 millones en inversiones reales. La estrategia parece ser la «micro-obra» con alto impacto barrial:

Finalización de cloacas en el Barrio 10 de Junio.

Pavimentación en Barrio Lourdes y Av. La Rioja.

Intervenciones en escuelas y la urbanización en Sierra Chica y Loma Negra.

Se trata de un plan de obras que busca mantener la dinámica local, pero que siente el peso de la ausencia de grandes transferencias de capital para proyectos de mayor escala.

El desafío en el Concejo

La presentación de Aguilera no es solo técnica, es un llamado político. Al apelar al acompañamiento de los bloques opositores, el oficialismo plantea un dilema: votar en contra del presupuesto sería, bajo su óptica, desproteger el sistema de salud y frenar las obras de gas y pavimentación que el municipio ha logrado rescatar de la crisis.

En conclusión, el Presupuesto 2026 de Olavarría es un documento de resistencia. Es la apuesta de una gestión que decide «hacerse cargo» del vacío dejado por el Estado Nacional, fiando su suerte a la eficiencia administrativa y a la capacidad de contención de un sistema de salud que no deja de demandar recursos.

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