«Soberanía en disputa: Por qué defender a Venezuela es defender a Latinoamérica»
«Soberanía en disputa: Por qué defender a Venezuela es defender a Latinoamérica», en un encuentro marcado por la urgencia y la espontaneidad, referentes sociales y ciudadanos se autoconvocaron para manifestar su repudio a lo que consideran una ofensiva imperialista contra Venezuela. Bajo la premisa de que «la guerra es hoy cognitiva además de armada», la reunión sirvió no solo para defender el proceso bolivariano, sino para trazar un crudo paralelismo con la situación política y social que atraviesa la Argentina.
La batalla contra el «Relato de la Dictadura»
Mirta Millán, referente que regresó recientemente de su cuarto viaje a territorio venezolano, fue contundente al denunciar lo que denomina una «guerra cognitiva». Según Millán, existe un bombardeo mediático diseñado para deshumanizar al pueblo venezolano y calificar de dictadura a un proceso que, según su testimonio como veedora internacional, posee «procesos democráticos muy profundos».
«Venezuela no es una dictadura, están mintiendo. El pueblo es consciente, no es llevado de las narices; hay un Estado presente frente a la realidad nuestra que es un Estado ausente», afirmó Millán.
Para los expositores, la etiqueta de «dictador» sobre Nicolás Maduro funciona como una herramienta de deslegitimación que ignora la voluntad de un pueblo que, aseguran, sostiene su autonomía frente a las presiones externas.
El extractivismo y la entrega de territorios
Uno de los puntos más sensibles de la jornada fue la conexión entre la política exterior y la situación interna de los pueblos originarios en Argentina. Se denunció con preocupación el avance del extractivismo y el rol del Estado actual, al que calificaron de «entreguista».
Peligro sobre la tierra: La preocupación por la apertura de territorios indígenas a capitales privados tras la reestructuración de organismos como el INADI.
Criminalización: La advertencia de que los pueblos originarios pasarán a ser los «perseguidos» por defender el suelo ante el avance del capital extranjero.
Solidaridad como autodefensa
Josefina, otra de las voces del encuentro, subrayó que la defensa de Venezuela es, en última instancia, la defensa de la autodeterminación de los pueblos. Alertó sobre la implementación de «laboratorios» políticos en la región, citando casos como los de Honduras y Bolivia, y vinculándolos con decretos locales que habilitan una mayor intervención de las fuerzas armadas en la seguridad interior.
El cierre del encuentro estuvo marcado por la emotividad de los ciudadanos presentes, quienes recalcaron la necesidad de «ser humanos» y mantenerse informados frente a la desinformación sistémica. La conclusión fue unánime: en un contexto de crisis civilizatoria, la unidad en las calles y la conciencia histórica son las únicas herramientas para frenar lo que definieron como un nuevo capítulo del saqueo imperialista en América Latina.
