Olavarrienses fueron las primeras sobrevivientes en declarar en un juicio unificado de lesa humanidad

enero 13, 2021 09:56

Olavarrienses fueron las primeras

Olavarrienses fueron las primeras sobrevivientes en declarar en un juicio unificado. Laura Franchi y sus hijas, María Laura y Silvina Stirnemann, declararon en el juicio que se sigue contra 17 represores por los crímenes cometidos en esos centros clandestinos.

Una mujer y sus dos hijas, una de ellas nacida en cautiverio, fueron las primeras sobrevivientes de la última dictadura en declarar este martes en el marco del juicio unificado que se sigue contra 17 represores, entre ellos Miguel Etchecolatz, por los crímenes cometidos contra casi 500 víctimas cautivas en tres centros clandestinos de detención.

Se trata de Laura Franchi y sus hijas María Laura y Silvina Stirnemann, esta última nacida en cautiverio, quienes declararon ante el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata en el marco del juicio unificado por los delitos cometidos en los centros clandestinos conocidos como Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes y «El Infierno», que funcionó en la Brigada de Lanús.

Franchi está exiliada en Francia desde 1981, cuando esposada y con custodia se le permitió salir del país; y tiempo después pudo lograr que sus dos hijas -hoy integrantes de Hijos en Francia- se reunieran con ella.

«Es un orgullo estar acá ante un Tribunal que escuche mi testimonio que tardó 45 años en ser escuchado, este juicio llega 45 años tarde», comenzó a relatar Laura Franchi, por videoconferencia desde el Consulado argentino en Francia.

La mujer oriunda de nuestra ciudad contó que debido a la persecución política que sufrían ella y su esposo Mario Alfredo Stirnemann, militante peronista y sindicalista que trabajaba en Loma Negra, se habían instalado en Quilmes.

El 23 de noviembre de 1974, la mujer decidió ir de paseo con su hija María Laura, en ese entonces de 4 años; su cuñado Juan José Stirnemann; una amiga y su hijo de 3 años, cuando fueron detenidos por la policía.

«Nos trasladaron a la comisaria de Quilmes, donde fuimos interrogados. Yo estaba embarazada de 3 meses de Silvina (Stirnemann), me llevan con mi hija a la cocina de la comisaría y ahí vi que estaban nuestras cosas, que habían allanado la casa y habían llevado nuestras cosas, incluso juguetes de María Laura», detalló.

La mujer contó que su hija «estaba atemorizada de ver sus cosas allí, y de ver a su tío (Juan José Stirnemann) arrastrado y torturado» y agregó que en ese momento María Laura «sufrió un shock».

«Vio hombres con sus camisas manchadas de sangre, que se reían y bebían cervezas», recordó sobre ese momento.

Agregó que su cuñado había sido «muy maltratado, sobre todo psicológicamente» al decirle que a ella la «habían violado, que había perdido al bebé».

«Era terrible el estado en que quedó, era un despojo humano», completó.

Franchi expresó que fue torturada e interrogada: «querían saber dónde estaba Mario Alfredo Stirnemann, todo giraba alrededor de eso».

«Un médico me tomaba el pulso y decía lo que había que hacer y lo que no había que hacer (durante las torturas)», remarcó y agregó que «las personas que torturaban eran personas preparadas para torturar», pero que no sabía «quiénes eran».

«En 1974 se empezó a preparar el horror que vivimos después, fue el inicio de esas prácticas de tortura que implementaron de más en más después», dijo.

Franchi relató que posteriormente se llevaron a su hija, a quien restituyeron a su abuela, en tanto Laura fue trasladada al Pozo de Banfield.

«En ese lugar me llevaban a un sótano donde me interrogaban, siempre con un reflector en mi rostro para que no pudiera ver el rostro de las personas», dijo.

Recordó que al llegar a la Brigada de Banfield le hicieron «un simulacro de fusilamiento» y que en ese centro clandestino «no tenía controles médicos» a su embarazo.

En su relato, Franchi habló de la violencia psicológica sufrida desde lo verbal cuando le decían que eran «subversivos, asesinos y que no pensábamos en nuestros hijos», buscando «la denigración».

Posteriormente, Franchi contó que fue traslada a la cárcel de Olmos, donde tuvo contacto con otras mujeres detenidas embarazadas y volvió a ver a su hija María Laura, constatando que la niña padecía problemas de comunicación como consecuencia del trauma por lo sufrido.

Olavarrienses fueron

La mujer recordó que ya estando a punto de parir fue «llevada a un dispensario» donde le hicieron «un tracto vaginal» que le provocó una hemorragia, por lo que tuvieron que trasladarla a otro lugar, en el que permaneció «encadenada» y rodeada de «ratas».

Franchi dio a luz en el Policlínico de La Plata, encadenada y con custodia y luego debió volver a Olmos. Posteriormente fue trasladada a Devoto y luego, en 1981, se le permitió salir del país.

Tras su testimonio, se oyó el relato de su hija mayor María Laura Stirnemann, quien contó las secuelas vividas tras ser detenida junto a su madre y su tío en 1974.

«Tuve tratamiento psiquiátrico, tenía problemas para hablar y sufrí anorexia. Recién cuando permitieron visitas de contacto con mi mamá pude hablar», contó la mujer que agregó que también sufrió «amnesia postraumática» y que la memoria la recuperó «con los años».

La mujer luchó décadas más tarde para localizar los restos de su padre, Mario Alfredo Stirnemann, sepultado en el cementerio de Lomas de Zamora.

Por su parte, Silvina, nacida en cautiverio contó que su mamá estaba embarazada de ella «cuando cayó en el Pozo de Banfield» y dijo que sus primeros recuerdos de infancia, cuando tenía 3-4 años e iba a visitar a su mamá a Devoto eran «confusos».

«Cuando me reencontré con mi madre en Francia recuperé a mi padre, supe del amor que se tuvieron, que me contara cómo se habían conocido era mi cuento para irme a dormir», dijo emocionada.

Fueron las primeras

Fuente: télam

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enero 13, 2021 09:56