Olavarría fue una fiesta: el centro vibró tras el agónico pase de la Selección a cuartos de final
Olavarría fue una fiesta: el centro vibró tras el agónico pase de la Selección a cuartos de final, la marea albiceleste copó el Paseo Jesús Mendía y la tradicional esquina de Rivadavia y San Martín minutos después del infartante 3-2 sobre Egipto. Bocinazos, bombos y el calor de las familias desafiaron el frío de julio.
El desahogo fue tan inmenso como el sufrimiento colectivo. Apenas el árbitro marcó el final del dramático encuentro que depositó a la Argentina de Scaloni en los cuartos de final del Mundial 2026, las calles de Olavarría se transformaron en un estallido de color, cantos y abrazos.
Como ya es una sana costumbre popular, el epicentro de la alegría comunitaria se concentró en el Paseo Jesús Mendía y frente al Palacio San Martín. En cuestión de minutos, una impresionante caravana de autos, camionetas y motos comenzó a circular por las calles céntricas haciendo sonar sus bocinas, mientras cientos de vecinos llegados desde los distintos barrios de la ciudad ganaban la plaza con banderas en alto, camisetas de todas las épocas y el infaltable ritmo de los bombos.
Un triunfo para el infarto que se sufrió en cada rincón
La tensión que se vivió durante los 90 minutos se sintió con fuerza en el corazón olavarriense. Tras el duro golpe del inicio y la remontada épica con los goles de Cuti Romero, Lionel Messi y el agónico grito de Enzo Fernández sobre el cierre, el pitazo final desató una marea humana. Familias enteras, grupos de jóvenes y abuelos abrigados para combatir las bajas temperaturas locales le pusieron calor y pasión a una tarde inolvidable.
Los festejos, que contaron con el despliegue habitual de banderas gigantes y cotillón celeste y blanco, se extendieron en un clima de absoluta celebración familiar.
Con la clasificación en el bolsillo, la ciudad ya empieza a latir lo que será el próximo escalón demostrando una vez más que la pasión por la camiseta no sabe de distancias ni de frío.
