Nos bombardean con mentiras

«Nos bombardean con mentiras porque Venezuela no es una dictadura»

«Nos bombardean con mentiras porque Venezuela no es una dictadura», la referente activista social, recién llegada de su cuarto viaje a Venezuela, encabezó una convocatoria espontánea donde vinculó la crisis regional con la situación de los pueblos originarios en Argentina. Denunció un «Estado entreguista» y llamó a defender la soberanía territorial.

En un contexto de alta sensibilidad política en América Latina, Mirta Millán alzó la voz para romper con el discurso hegemónico sobre la realidad venezolana. Con la autoridad de haber sido veedora internacional en procesos electorales y tras haber regresado hace apenas tres semanas la activista calificó la situación actual no solo como una disputa territorial o armada, sino como una «guerra cognitiva».

El quiebre del relato mediático

Para Millán, la construcción de Venezuela como una dictadura es una falacia sostenida por los grandes medios de comunicación. Según su testimonio, lo que presenció en este cuarto viaje es un «proceso democrático profundo» sostenido por un pueblo consciente.

«Hay una ignorancia de la información que busca que creamos que el pueblo es llevado de las narices, cuando en realidad hay una conciencia política desde los jóvenes hasta los ancianos», afirmó.

La activista insistió en que el ataque externo responde a la existencia de un Estado presente, un modelo que —según su visión— se contrapone directamente con la realidad que atraviesa actualmente la Argentina.

Extractivismo y entrega: La advertencia local

El discurso no se quedó en la política exterior. Millán trazó un puente directo entre la geopolítica regional y la vulnerabilidad de las comunidades indígenas en nuestro país. Denunció con firmeza la gestión actual del Estado argentino, tildándolo de «ausente y entreguista», especialmente en lo que respecta a la propiedad de la tierra.

Uno de los puntos más críticos de su alocución fue la advertencia sobre los cambios en organismos como el INADI y las políticas territoriales, que facilitarían la entrega de recursos estratégicos a capitales extranjeros. «Los indígenas vamos a ser los perseguidos y acusados por el Estado más entreguista que puede haber», sentenció, vinculando el avance del extractivismo con una «crisis civilizatoria».

Acuerpar la lucha

La convocatoria, que surgió de manera espontánea, concluyó con un llamado a la acción colectiva: «acuerpar los espacios públicos». Para Millán, la defensa de Venezuela es, en última instancia, la defensa de la propia soberanía frente a las ambiciones imperialistas.

La referente cerró su intervención reafirmando la identidad y la vigencia de las comunidades que representa: «Nos paramos firmemente para decir que estamos vivos, luchando y soñando con una patria que incluya a los que hoy somos mayoría excluida».

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