Kicillof reactiva una obra histórica tras años de abandono y advierte sobre la parálisis nacional
Kicillof reactiva una obra histórica tras años de abandono y advierte sobre la parálisis nacional, en una jornada en el día de ayer por un fuerte simbolismo local y un alto voltaje político, el gobernador Axel Kicillof desembarcó en Olavarría junto al intendente local para inaugurar el Edificio Judicial, una obra que no solo representa un avance edilicio, sino el corazón de la disputa narrativa entre la Provincia y la Nación.
El fin de un «símbolo del abandono»
Para los olavarrienses, la reactivación del edificio en la calle 25 de mayo tiene un gusto a alivio. El intendente fue tajante: la grúa que sobrevolaba el microcentro durante años, detenida desde la gestión de María Eugenia Vidal, era el monumento a la desidia y al riesgo. Hoy, con la promesa de nuclear más de 200 oficinas, la obra se presenta como un dinamizador de la economía local: 3.000 puestos de trabajo recuperados y una bocanada de oxígeno para un comercio minorista castigado por la caída del consumo.
El «robo» de recursos y la advertencia de Kicillof
El Gobernador no ahorró calificativos para describir la relación con la administración central de Javier Milei. Según Kicillof, la Nación no solo ha «abandonado» las obras, sino que le ha «robado» recursos a la provincia.
«En economía los recursos no se destruyen, cambian de mano. Si no están en Olavarría, fueron a parar a otro lado», disparó el mandatario, vinculando directamente la recesión local con la transferencia de ingresos hacia sectores concentrados.
Kicillof trazó un panorama sombrío para el mediano plazo: advirtió que, de continuar estas políticas, la provincia enfrenta un riesgo de desindustrialización masiva y una crisis sanitaria sin precedentes tras el corte del Plan Remediar. «Nosotros no tenemos ese grado de insensibilidad», subrayó, marcando la distancia ética que busca establecer con la Casa Rosada.
Justicia, Ambiente y un llamado a la oposición
En el plano institucional, el Gobernador defendió la transparencia de la justicia bonaerense frente a los «fallos sin lógica» del fuero federal y destacó el récord de 412 nombramientos judiciales para agilizar el sistema. Asimismo, ratificó su compromiso ambiental, asegurando que su gestión no sacrificará el futuro por una ganancia productiva inmediata.
Hacia el final, el mensaje fue puramente estratégico. Kicillof convocó a toda la dirigencia política, incluso a aquellos sectores que inicialmente dieron «vía libre» a la Ley Bases, a poner un límite en el Congreso.
La lectura es clara: Olavarría fue el escenario elegido para demostrar que, mientras el gobierno nacional apuesta por la «motosierra», la Provincia intenta erigirse como un escudo de contención, utilizando la obra pública como la última frontera contra la recesión.
