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«El menor de 17 años no puede estar en su casa: El grito de justicia de la familia de Alan»

«El menor de 17 años no puede estar en su casa: El grito de justicia de la familia de Alan», mientras los médicos preparan el quirófano para una cirugía de médula que definirá si un chico de 15 años vuelve a caminar, en la misma ciudad, el responsable de sus heridas se toma una cerveza en la vereda. Esa es la realidad que hoy desgarra a la familia de Alan, el adolescente que permanece en terapia intensiva luchando por su futuro.

Alan no tuvo una pelea; a Alan lo fueron a matar. Los cuatro puntazos, uno de ellos directo al cuello, no fueron producto del azar, sino de la saña. Hoy, su cuerpo está inmóvil, dependiendo de una prótesis que llegó para encender una luz de esperanza este lunes, pero el camino es largo y doloroso.

Una burla que no se puede tolerar

La indignación de la madre de Alan es el grito de toda una comunidad. ¿Cómo es posible que un menor de 17 años, partícipe de una tentativa de homicidio, goce de la comodidad de su hogar? La prisión domiciliaria otorgada por la justicia de Tandil no se siente como una medida legal, se siente como una falta de respeto.

Mientras Alan está rodeado de máquinas y asistencia psicológica para procesar que su vida cambió para siempre, su agresor se muestra en redes sociales. No hay arrepentimiento, hay provocación. No hay justicia, hay una «tomada de pelo». Los allegados de los detenidos pasan en bicicleta, amenazan, hostigan. Es el mundo al revés: la víctima está presa de su propio cuerpo y el victimario está «de vacaciones» en su casa.

El pedido es uno solo

La familia no pide venganza, pide que la ley se cumpla. Un joven de 17 años es punible y debe estar donde corresponde: en un centro de detención, lejos de las redes sociales, rindiendo cuentas por haber intentado quitarle la vida a un niño de 15 años.

«A él no le fueron a pegar, lo fueron a matar», dice su mamá con la fuerza que le queda. Justicia por Alan. Que la cárcel sea cárcel y la casa no sea un premio para quien destruye vidas.

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