Máximo Kirchner acepta competir

El control de la provincia: un objetivo que puede condicionar la pelea grande en el peronismo

El control de la provincia: un objetivo que puede condicionar la pelea grande en el peronismo, la doble candidatura presidencial y la definción de Máximo Kirchner de la provincia como objetivo central del cristinismo. Las razones de Kicillof para evitar una visita a Cristina. Santilli, un ultra casta mimado por Karina, con contactos que llegan a las intendencias del PJ.

En una conversación privada, Sergio Berni le confesó a Verónica Magario el verdadero motivo del áspero cruce al que la empujó horas después, durante la primera sesión del año del Senado: darle volumen político a la amenaza-posibilidad de plantar una candidatura presidencial del cristinismo diferente de la de Axel Kicillof, corazón político que ordena, en superficie, la nueva etapa de la pelea interna en peronismo. Sin embargo, Máximo Kirchner, definió casi en otro objetivo, que relativiza esa movida: para él líder del camporismo, la prioridad es retener la gobernación de la provincia de Buenos Aires, retaguardia estratégica del cristinismo.

Cuando a Axel Kicillof le mostraron los videos en los que Berni asegura que el kirchnerismo podría tener un candidato que lo enfrente en las urnas en año que viene, incluso en la elección general, ordenó no responder. La hipótesis detrás de ese protocolo de silencio táctico es que no habrá reacercamiento, al menos en los próximos meses. Y eso, porque el gobernador no está dispuesto en lo inmediato a pasar la prueba ácida que le piden como prenda de paz: peregrinar a San José 1111 para ver a Cristina. “No cambiaron las condiciones que impiden que vaya, no tiene sentido entonces hacerlo”, explican a su lado.

¿Qué condiciones? Se trata de una clave política. Kicillof dice que su negativa no tiene que ver con negar la conducción política de Cristina, ni con protegerse de un impacto negativo en la opinión pública que le complique la captación del voto de sectores no kirchneristas enojados con Milei. Desliza, en cambio, que lo que no está dispuesto a concederle a la Expresidenta es su exigencia de que le otorgue a Máximo un rol clave que va más allá del armado electoral, para abarcar incluso la dirección y el sentido de sus principales decisiones de gestión. Ese reclamo, cuentan, estuvo presente en cada reunión que tuvo con ella. La última, en octubre de 2025.

En las últimas dos semanas, Máximo Kirchner asumió la centralidad del dispositivo político que integra cuando habló de “Cristina candidata” para instalar, en realidad, la hipótesis de un postulante de su sector que desafíe a Kicillof. Nadie sabe si la sangre llegará al rio y habrá dos candidaturas al final del camino. Es una hipótesis riesgosa si se confirma que, como se contó acá la semana pasada, Milei tendrían hacia fin de años votos sobrados para eliminar las PASO nacionales. Por ahora, lo único seguro es que este tiempo político se transitará bajo esa eventualidad: es lo que surge del anuncio de Máximo y la negativa de Axel.

Para el líder del camporismo, la intervención que acaba de realizar no es un episodio aislado: se trata del primer paso de una construcción de sí mismo como figura electoral, que nutrirá con apariciones más frecuentes y un discurso con eje en la renegociación de la deuda con el FMI y la reivindicación de la política tarifaria de la “década ganada”, corazón de un superávit fiscal “virtuoso”. Son dos tópicos que intuye que Kicillof no quiere transitar. Pero detrás de ese movimiento de Máximo hay una definición estratégica de primer orden, que no es nueva pero que fue ratificada en las últimas horas: el objetivo es retener la provincia de Buenos Aires.

Kirchner no definió si intentará una candidatura provincial, pero esa es ahora una opción en firme, que atravesó además el debate de la mesa de conducción de La Cámpora. A la vez, hay cautela: si levanta mucho el perfil o hace propuestas podría complicarse el frente judicial, temen en su entorno Máximo. Ven el reflejo de lo que ocurrió con su madre. Señalan, incluso, una correlación que activa alguna alarma: la coincidencia del discurso en el banderazo de Parque Lezama con la difusión del video de los dólares de Jesica Cirio. No hay relación de esa causa con Kirchner, pero Martín Insaurralde fue un aliado político del Patria.

El kirchnerismo sufre un pasivo importante, casi estructural: con CFK fuera de la cancha, no tiene nombres propios de peso rellenar el casillero de la candidatura presidencial. Y eso resta peso a la amenaza de jugar una figura propia para competir contra Kicillof. No es casual que haya circulad la versión de que CFK sigue considerando al gobernador la mejor opción. En gobernación rechazan de plano que sea un gesto de acercamiento: creen que es una forma elíptica de presionar para una rendición. Pero es un dato complementario de la primacía que Máximo le sigue otorgando a la pelea bonaerense: pelear “abajo” y condicionar “arriba”, sería la idea.

En ese contexto, otros dirigentes comenzando a moverse también. Sergio Massa mandó a decir que podría volver al debate diario tras el mundial. Hace saber que está a la búsqueda de nuevo consultor de la campaña. Pero muchos desconfían: su imagen negativa es tan alta que pone un techo a sus aspiraciones, aunque él ahora argumenta que de los focus surgió un nuevo activo, su imagen “neutra”, apta para movilizar a los votantes que se ausentaron en 2023 -hubo participación muy baja-, es el doble que la de Axel y Cristina. Otro que avisa es el banquero Jorge Brito, opción del peronismo de centro que se ilusiona con una interna contra Kicillof.

Santilli, elegido de Karina

La entronización de Diego Santilli a la jefatura de Gabinete en reemplazo de Manuel Adorni, una posibilidad cierta al cierre de esta nota, es otro dato central del escenario bonaerense que se va armando de cara al 2027. Si se confirma, significaría un paso importante en el camino del “Colorado” para quedarse con la candidatura para suceder a Kicillof. Y eso porque implica, en principio, un gesto de confianza de Karina a un dirigente que no es originariamente libertario. Resulta clave para una definición que no se tomará en internas, sino que emanará directamente de la Casa Rosada

Como eventual candidato, Santilli suma mucho conocimiento público, habilidad como comunicador y tres candidaturas en Provincia en el currículum. La última, además, en octubre del año pasado, coronada por un triunfo que pocos creían posible, cuando reemplazó al frente de la boleta al defenestrado José Luis Espert. El viernes, desde Mar del Plata, le llegó otro gesto: Mauricio Macri convivió sin roces con Cristian Ritondo, que es el principal promotor de un acuerdo electoral PRO-LLA para competir en PBA, donde no hay ballotage y por lo tanto no existe la posibilidad de salvar en una segunda vuelta una derrota en primera por haber dividido la oferta propia.

El «Colorado» surfeo otra interna: la que enfrenta a Karina con Santiago Caputo. Con habilidad propia de un veterano de la casta, evitó el veto del aseor y trabaja en sintonía con «Lule» Menem. Sebastián Pareja, el otro que corre con la intención de ser candidato en PBA -es la opción libertaria-carinista «pura» aunque como Santilli viene del peronismo- lo invitó incluso a un evento libertario, pese a que formalmente es parte de PRO. Los que se entusiasman con su figura, señalan incluso la sintonía con algunos intendentes del Conurbano, con los que mantiene contacto. Son vínculos no visibles, acaso inconfesables para un integrante de la mesa chica libertaria, pero que en una carrera electoral puede resultar importantes.

Fuente: DIB por Andrés Lavaselli

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