Despidos en Cerro Negro: La Pastoral advierte sobre las «consecuencias» de priorizar lo económico
En un gesto inusual y profundamente preocupante, la Pastoral Social del Obispado de Azul ha alzado su voz con un comunicado contundente, manifestando su dolor ante el despido de 100 trabajadores en Cerro Negro. La Iglesia, como madre y maestra, no puede permanecer indiferente ante esta situación que, en palabras del comunicado, «resiente y afecta gravemente al sector, a la convivencia fraterna y a nuestro deseo de construir una nación donde reine la justicia y la paz».
«El privilegio de lo económico sobre la dignidad humana acarrea consecuencias que lastiman profundamente nuestra comunidad», advierte la Pastoral, recordando las palabras del Evangelio que nos llaman a poner a la persona por encima de cualquier interés material. Este principio fundamental de nuestra fe nos impulsa a defender el derecho al trabajo digno, sustento de las familias y pilar de una sociedad justa.
«La semana pasada volvimos a recibir noticias que no quisiéramos escuchar y que mucho lamentamos. Precisamente el jueves se dio a conocer que un centenar de trabajadores de la empresa Cerro Negro de la ciudad de Olavarría fueron despedidos. En el marco de la paralización de la obra pública (cierre de canteras en nuestra zona) y de la apertura de importaciones que reemplazan la mano de obra local por beneficios materiales, la decisión resiente y afecta gravemente al sector, a la convivencia, a nuestro deseo interno de caminar como nación, como familia argentina preocupados unos por otros. El privilegio de lo económico sobre lo humano tiene consecuencias que desdichadamente ya conocemos y que volvemos a lamentar, porque no aprendimos la herida que se causa al corazón del ser nacional que tanto nos cuesta construir en unidad».
«Para nadie es novedoso que situaciones de estas características tienen efectos y consecuencias no sólo en cada trabajador que ha sido despedido, sino en sus familias, en sus vínculos, en la comunidad política de Olavarría, en todo nuestro pueblo. El crecimiento económico nunca será bienvenido si se produce en detrimento del crecimiento humano, social y laboral».
«De nuevo dirigimos nuestras oraciones a la protección de ‘Dios, fuente de toda razón y justicia’ para que -en el marco de la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo de la provincia- esta situación se pueda resolver y que las negociaciones lleguen a buen término, teniendo en cuenta lo que el trabajo significa para la dignidad de las personas».
