Crónica de la indignación: ¿Quien responde por la salud en Olavarría?
Crónica de la indignación: ¿Quien responde por la salud en Olavarría?, la reciente y trágica muerte de Aitana, una niña de solo 3 años, en el Hospital Municipal, ha desnudado una profunda crisis de confianza y una ola de denuncias que exigen una revisión urgente del sistema de salud en Olavarría. La marcha convocada por la familia este domingo, bajo la lluvia, no fue solo un acto de duelo, sino un grito desesperado pidiendo justicia y, sobre todo, explicaciones.
Las declaraciones de la abuela de Aitana son un testimonio desgarrador que señala directamente al corazón de las fallas asistenciales.
Cuestionamientos cruciales al hospital municipal
Dudas sobre el Diagnóstico y Manejo: Si bien se mencionó el COVID como causa, la familia cuestiona la certeza del diagnóstico y el manejo, afirmando que la niña ingresó «bien» y que su vida terminó en una semana. Esta falta de claridad siembra una duda alarmante entre la comunidad.
La Negativa al Traslado: El punto más crítico es la alegada negativa a derivar a Aitana a un centro de mayor complejidad, como el Hospital Garrahan en Buenos Aires, bajo el argumento de que «no iba a llegar». Para la familia, esta decisión fue una condena, pues aseguran que en otro lugar la niña «estaría viva». La potestad de derivación debe ser siempre transparente y priorizar la vida del paciente, no las limitaciones logísticas o humanas del centro local.
Faltas Humanas y protocolares: La familia denuncia que se les dio «falsas esperanzas» y que la atención en momentos críticos fue deficiente, incluyendo la ausencia de un neurólogo vital, presuntamente por estar de vacaciones. El retraso en buscar una «segunda opinión» solo cuando el cerebro de la niña ya estaba «muy dañado» (aludiendo al INCUCAI) es, para la familia, una negligencia imperdonable.
El desamparo de la salud pública
La denuncia de la abuela trasciende el caso individual de Aitana y se convierte en una crítica social: «acá en el hospital ya hay muchas quejas de mala praxis», y que la atención general para quienes «no tenemos plata» se limita a un ibuprofeno antes de ser enviados de vuelta a casa.
El Hospital Municipal es el pilar de la salud pública local. Si en sus pasillos y servicios se acumulan quejas de mala praxis, falta de rigor profesional y un trato que la familia califica de «desastre», estamos frente a un problema institucional grave.
Una Exigencia Ineludible
La familia de Aitana ha radicado la denuncia y ha pedido que la autopsia sea realizada por profesionales externos, un acto que subraya su total desconfianza en las instituciones locales.
Hoy, la comunidad de Olavarría no solo necesita justicia para Aitana, sino también una respuesta contundente de las autoridades sanitarias y municipales. Se exige una auditoría exhaustiva y que los profesionales involucrados realicen una conferencia que, tal como pide la familia, pueda «explicar qué fue lo que pasó» para llenar ese «vacío que no se entiende».
El dolor de la abuela al decir: «Aiti ya no estaba acá ya se había ido» y «me la devolvieron en un cajón» debe resonar en cada oficina pública. Es imperativo que la justicia y la sanidad trabajen para garantizar que la tragedia de Aitana sea el punto final de las deficiencias y no la premonición de lo que puede ocurrirle a «cualquiera» mañana.
Por Agostina Monteleone
