Crisis en el Garrahan: la desidia salarial pone en jaque la salud infantil
El Hospital Garrahan, ícono de la salud pediátrica en Argentina, atraviesa una de las crisis más graves de su historia. La fuga de profesionales, la falta de médicos de guardia y un paro por tiempo indeterminado de residentes han encendido todas las alarmas.
La situación ya no puede disimularse: se están cayendo los pilares de una institución que atiende los casos pediátricos más complejos del país. Y el motivo es tan claro como preocupante: la desvalorización estructural del trabajo médico y los sueldos insuficientes.
Desde adentro del hospital, profesionales denuncian un escenario cada vez más crítico. Los salarios no se corresponden con la exigencia, la carga horaria ni la responsabilidad que implica trabajar con niños en condiciones de alta complejidad. Como consecuencia, muchos eligen migrar al sector privado o directamente al exterior.
“Hace dos meses renunció un cirujano con 20 años de experiencia. Nadie lo reemplazó. No hay quien opere ciertos casos. Así estamos”, contó un jefe de servicio que pidió preservar su identidad.
El impacto es directo sobre la atención. Se habla de hasta 500 camas sin cobertura adecuada por las tardes y salas enteras sin médicos de guardia. El riesgo para los pacientes es real, inmediato y grave.
“Somos seis médicas para cubrir lo que antes hacían quince. A veces salimos llorando. Y nadie responde”, relató una pediatra de terapia intensiva.
El gremio ATE, que representa a los profesionales del hospital, advirtió sobre un “peligro de colapso” y anunció medidas legales y una audiencia pública para visibilizar la situación. Aseguran que el plus por alta complejidad conseguido recientemente no alcanza para revertir el éxodo de especialistas ni la sobrecarga laboral del personal restante.
“El Garrahan no colapsó porque el personal se deja la vida. Pero así no se puede más. Nos están empujando al límite”, resumió una delegada gremial.
En este contexto, los médicos del Garrahan se han convertido en víctimas de la desidia salarial estatal. Y la pregunta ya no es qué pasará con ellos, sino qué pasará con los niños que dependen de su experiencia y compromiso.
La inacción política frente a esta crisis solo agrava el escenario. El Congreso y las autoridades sanitarias deben actuar con urgencia. El futuro de miles de niños argentinos y el de uno de los hospitales más importantes del país no puede quedar al borde del abismo por falta de voluntad política.
