Coopelectric renuncia a la

Coopelectric renuncia a la concesión de Obras Sanitarias: «La situación es de no retorno»

Coopelectric renuncia a la concesión de Obras Sanitarias: «La situación es de no retorno», el Consejo de Administración de la cooperativa anunció que dejará de prestar el servicio de agua y cloacas en Olavarría. Denuncian años de tarifas políticas, un déficit mensual de 250 millones de pesos y una «hipocresía» compartida por las distintas gestiones municipales.

Es  una decisión que marca un punto de inflexión en la prestación de servicios públicos de la ciudad, Juan Ignacio Aramburu, en representación del Consejo de Administración de Coopelectric, confirmó que la entidad ha decidido dejar de prestar el servicio de obras sanitarias. La noticia, ya comunicada formalmente al Ejecutivo Municipal, pone fin a una trayectoria que comenzó en el año 1997.

Del éxito del modelo a la asfixia financiera

Aramburu inició su exposición recordando los años dorados de la concesión. Según el dirigente, desde el inicio del contrato en 1997, el servicio fue «sumamente exitoso». Bajo la gestión de la cooperativa se realizaron obras estructurales clave como la ampliación de la planta cloacal, el colector sur y la renovación de cañerías maestras, garantizando presión y calidad de agua en todo el casco urbano.

Uno de los hitos destacados fue la implementación de la micromedición, que permitió una reducción drástica del consumo derrochado: «Pasamos de un promedio de 600 litros a aproximadamente 150 litros por vecino», recordó Aramburu. Sin embargo, aquel modelo sustentable funcionaba en un contexto de baja inflación y tarifas que reflejaban los costos reales de operación, algo que comenzó a resquebrajarse tras la crisis de 2001.

La «trampa» de las tarifas políticas

El núcleo del conflicto radica en el desfasaje económico. Aramburu fue tajante al describir cómo la política local erosionó la capacidad operativa de la cooperativa: «Las tarifas siempre fueron políticas y no reflejaron los costos. Siempre que pedíamos 10, se nos daba 5 y con un año de demora. En contextos inflacionarios, eso significaba recibir menos de la mitad de lo necesario».

Para ilustrar la gravedad del atraso tarifario, el dirigente utilizó comparaciones de la vida cotidiana:

El costo del servicio: Lo que paga un vecino hoy equivale apenas a dos atados de cigarrillos o seis botellas de agua.

El contraste con el servicio privado: Un vecino sin cloacas debe pagar entre $40.000 y $60.000 por un solo servicio de camión atmosférico, mientras que la tarifa de red de la cooperativa es una fracción mínima de ese valor.

Un servicio que hoy «solo paga sueldos y luz»

La realidad financiera actual es insostenible. Según la cooperativa, la recaudación actual apenas alcanza para cubrir la masa salarial de los 30 empleados del sector y el costo de energía eléctrica necesario para extraer agua de los pozos.

«Es imposible realizar cualquier tipo de mantenimiento. Todos notamos que hay pérdidas y que las cañerías ya no son lo que eran, pero no vemos una solución a futuro si seguimos así», explicó. Además, reveló que la cooperativa está absorbiendo una pérdida de 250 millones de pesos mensuales, una deuda que ya no pueden seguir contrayendo. «La Municipalidad tiene que entender que no es una empresa de beneficiencia porque tiene que pagar los costos y evidentemente no es el criterio que tiene la municipalidad»

Críticas a la gestión municipal y al Concejo Deliberante

Aramburu no ahorró críticas para el arco político local, tanto para la gestión anterior de Ezequiel Galli como para la actual gestión municipal. Calificó la actitud de los funcionarios y concejales como «hipócrita».

«Es el resultado de la hipocresía del gobierno municipal y los concejales. Cuando sos oficialista estás de acuerdo en dar el aumento, pero necesitás a la oposición; cuando la oposición pasa a ser oficialista, entra en el mismo verso. Nadie quiere poner lo que hay que poner sobre la mesa», disparó.

Asimismo, confirmó que hubo intentos de diálogo recientes que no prosperaron: en enero se solicitó un aumento del 7% que no tuvo respuesta ni convocatoria a audiencia pública, y la semana pasada se reiteró el pedido sin éxito.

El futuro del servicio

Con la decisión tomada, se abre ahora un proceso de «devolución del servicio» al Municipio. La cooperativa realizará los procesos administrativos correspondientes para el traspaso, dejando en manos del Estado local la responsabilidad de operar el sistema de agua y cloacas o buscar un nuevo concesionario.

«Nuestra autocrítica es haber pecado de buena voluntad tratando de sostener el servicio pensando en los socios, pero nos hemos convertido en víctimas de no tomar las decisiones a tiempo. Hoy llegamos a un punto de no retorno», concluyó Aramburu.

Por último mencionó «a los socios lo que le podemos decir es que lo mejor que le puede pasar es que la cooperativa preste el servicio y tiene un servicio de excelencia diferenciado, si bien tenemos problemas producto del deterioro falta de inversión, por ahora podemos decir que la cooperativa presta un servicio donde se corta la luz   y tenemos un tiempo de reposición mucho menor del que nos indica el reglamento de la concesión, nosotros no pretendemos que el socio pague más de lo que vale el servicio de distribución que presta la cooperativa y todo tiene un costo y ese costo hay que pagarlo lamentablemente no hay otra manera de poder prestar el servicio bien».

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