A 63 años del último rugido en Olavarría: El legado eterno de Juan Gálvez
El calendario marcó el 3 de marzo de 1963 como una fecha imborrable para el automovilismo argentino. En la Vuelta de Olavarría, el destino decidió que Juan Gálvez, el máximo exponente en la historia del Turismo Carretera, pasara a la inmortalidad a los 47 años.
El accidente en el «Camino de los Chilenos»

Aquel domingo, Juan lideraba la competencia sobre los míticos hermanos Emiliozzi. Sin embargo, al llegar al sector conocido como el «Camino de los Chilenos» —una «S» de tierra castigada por el barro y la lluvia del día anterior— el destino se interpuso.
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La falla técnica: La caja de cambios de su Ford Nº5 falló al intentar poner la segunda marcha.
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El desenlace: El vehículo se salió de la ruta y comenzó a dar tumbos.
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El factor determinante: Su acompañante, Raúl Cottet, salvó su vida gracias al uso del cinturón de seguridad. Juan, que había decidido no usarlo tras presenciar años atrás la muerte de un piloto carbonizado, fue despedido del auto, lo que le causó la muerte instantánea.
Radiografía de un Campeón Imbatible
Juan Gálvez no solo era un piloto rápido; era un estratega brillante y un mecánico excepcional que armaba sus propias máquinas. Su debut oficial como corredor fue en las «1000 Millas» de 1941, con una cupé Ford construida íntegramente por él.

Un recuerdo que no se detiene
A 63 años de aquel fatídico accidente en tierras olavarrienses, su figura sigue siendo el faro del Turismo Carretera. Su nombre no solo identifica al Autódromo de Buenos Aires (junto a su hermano Oscar), sino que también denomina al Edificio sede de la ACTC.

«Fue un piloto muy pensante, tanto arriba como debajo del auto. Un ídolo querido por todos que dominó el asfalto, la tierra y el ripio.»
Juan Gálvez dejó una huella imborrable. Hoy, el automovilismo nacional vuelve la vista a Olavarría para rendir homenaje al hombre que transformó las carreras en una leyenda.
El accidente de Juan Galvez
Creditos Video Posicion 1 TV
